Edgar Ramírez

S

e llama Edgar y sin saberlo, se enamoró de ventanas que tuvo que abandonar. Sin quererlo, se aprendió los nombres de las calles que lo vieron dormir pocas veces. Sin ambicionarlo, su pasaporte se convirtió en su mayor certeza. El día de hoy decidió convertir su vida, en un aeropuerto.

Edgar es un nómada del siglo XXI, Edgar tiene un apellido común  y un oficio singular, se apellida Ramírez y lo sabemos actor. Edgar es Hollywood, San Cristóbal de la misma sonrisa es Cacique, El Chacal, Cyrano, Choco, Paz y cien nombres más que esperan por su  rostro. Edgar es un actor de talla internacional, el ha decidido honrar la sangre mutante del actor y desde entonces la habitación del éxito, le ha dado hospedaje permanente en ella.

Edgar Ramírez tuvo una infancia que en coloquial se podría decir dura, debido al fuerte trabajo de su padre como militar, este viajaba constantemente dentro y fuera del país, lo que le llevó a cursar 3 años de escolaridad, en más de 10 colegios nacionales e internacionales, cuando tenía 20 años tomó una gran decisión, la de ser Venezolano y entender que su país es Venezuela, que su cultura es Caribe-Venezolana.

De niño quería ser mil y una cosa hoy amanecía con ganas de ser doctor, mañana con ganas de ser cura, luego quiso ser militar, pero lo que quería en verdad era dedicarse a la diplomacia y las relaciones internacionales, con el tiempo se dio cuenta que hay muchos actores con la vida así, muy nómada.

Fue luego de ver la película el Imperio del Sol de Cristian Bell, cuando dijo que quería ser actor, sería divertido estar ahí, frente a una cámara, recuerda con mucho agrado la primera vez que estuvo en un set, fue en la universidad pero detrás de cámaras, realizando cortometrajes y direcciones para trabajos escolares, sin saberlo  de una u otra manera se estaba haciendo lobby en su carrera como actor.

Con perseverancia y sana envidia, se dijo un día cuando veía el cine venezolano con actores de la talla de Miguel Ángel Landa y Orlando Urdaneta, que porque él no podría estar ahí, siempre creyó que llegar lejos era posible, un día se dijo que sea lo que dios quiera por que para él, hacer cine en su país era una apuesta lo suficientemente fuerte y el apostó con todo.

Un día recibió una llamada de tony  desde Hollywood para darle una noticia, fue entonces cuando le pidieron que hiciese la película dominó, para ese momento brincaba de alegría y la primera persona que lo supo fue, la muchacha de servicio de su casa.

Entre risas y emociones encontradas Edgar asegura, que es muy llorón en la vida real y cuando actúa, asume que el llorar es una consecuencia, no una acción, es una reacción, nos cuenta que la soberbia es algo que le vuela los tapones, el cree que es el peor pecado intelectual y no lo tolera, al igual que la soberbia no tolera malcriadez.

Edgar asume que nunca le ha gustado la matemática de allí, su decisión por ser comunicador social, su padre le estaba haciendo la preinscripción en la universidad católica Andrés Bello, para que estudiara Economía, pero él vivía en San Cristóbal cuando comenzó a clases por su promedio académico tenia la facilidad de cambiar de carrera fácilmente, fue entonces cuando decidió estudiar periodismo.

Cosita rica fue la novela que le marcó la vida, hasta los momentos se pare donde se pare, le siguen diciendo cacique y el confiesa que le gusta, ama que lo llamen así, porque se siente orgulloso de haber hecho ese extraordinario papel actoral.

Una persona muy unida a su familia cuando tenían que viajar lo hacían todos juntos, era un arraigo real el que Vivian día a día, sus familiares no tiene palabras para describir lo que significa Edgar para ellos.                                                                               Edgar estaba muy impresionado el día que le toco viajar nuevamente en avión pero ahora acompañado de tony el director de domino, Mickey rourke y keina porque la aeromoza parecía salida de un casting de osmel Sousa  y cuando fue al baño del avión noto que la aureola de la poceta estaba acolchadita con una tela de flores y el papel sanitario tenia olor a las flores de la tela.

Entre certezas y miedos Edgar citando unas palabras muy sabias del Quentin Tarantino “yo estudie cine, yo vi cine” asegura que la vida lo formó, el aprendió y sigue aprendiendo día a día, hay actores que emplean métodos extremos para sentir mejor a sus personajes, pero Edgar se inclina más hacia la vivencia y una interiorización del personaje muy cercana, asegura que trata de meterse en las personalidades de cada papel como haciendo rapel, confesando su miedo a la comedia física, afirma que si le llegara la oportunidad de realizar una, la haría porque para él no hay límites.

 

Ramírez nos cuenta que le llama mucho la atención las contradicciones de la misma manera que si tuviese que decidir entre un papel de un cura, el de un pelotero y un malandro escogería el del malandro porque él cree que nuestra naturaleza  justamente se define por las contradicciones.

Citando una frase de su gran amiga y tutora Elia Schneider “como un niño, si la pelota no te la rebotan, tú te imaginas que te la están rebotando”, cuando no conecta con un actor o una actriz en algún papel, trata de seguir el guion y limitarse a eso como gran actor que es.

Edgar nos cuenta que el Óscar en particular es una campaña política, el primer premio que obtuvo fue, en el festival de Málaga y jura que no se lo esperaba.

La ciudad más triste para Edgar ha sido NUEVA YORK, porque le ha tocado vivir un invierno fríamente fuerte grabando bourne, las películas que lo marcaron fueron: BAILANDO EN LA OSCURIDAD, MÁTRIX, EL ULTIMATO BOURNE, UNA VIDA Y DOS MANDADOS Y HAPPY TOGETHER, Edgar nos cuenta que TIENE UN MIEDO RECURRENTE A LA MUERTE, un libro que sea capaz de robar: MÚSICA DE ROCKOLA, un mandamiento personal: EL NO TRAICIONAR, un error insistente: LA IMPACIENCIA, un paisaje tatuado en sus retinas: ESTÁN LOS PÁRAMOS MERIDEÑOS, una época en la que le hubiese gustado vivir: ENTRE LOS AÑOS 1920 Y 1930, una fantasía intelectual: ESCRIBIR POEMAS, un venezolano imborrable: MARIANO ÁLVAREZ, un jamás: NUNCA DECIR JAMÁS, una frase que se parezca a lo que piensa de la actuación: ES LA MANERA MÁS POÉTICA DE EXPLORAR LA NATURALEZA HUMANA.

Anuncios